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Carlos Ars

Licor de soledad.


¡Oh, Soledad, cuán gustoso es tu licor!

Transmutas mi caos en armonía,
convirtiéndola en la más hermosa sinfonía.

¡Oh, Soledad, cuando de tu ausencia padezco,
es extraño pues te extraño!

Mimetismo el que te asfixia y te dirige a la agonía,
Pues soledad, eres excelsa amiga de la sinceridad;
Hipocresía, tú eres cómplice de la falsa cortesía.

¡Oh, Soledad, necesitas de alguien para poder existir!

Tu sosiego, brota como el agua en manantial,
y tú paz, florece de la eterna tranquilidad.
Ante el bullicio, como girasol sin el sol estoy erguido,
pero frente a él y soledad me encaro para recibir todo su brillo.

¡Oh, Mi soledad, no estás sola, estás conmigo!

He bebido del licor de tú serenidad,
que parte del silencio es y aunque en el tumulto esté,
ahora sé: que la afonía es mi melodía.