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YanaY

Ella

Me columpio en tu cuello en busca de una mirada.

Tus ojos dulces y claros me observan diferente,  suplicando  algo más que un beso.

Tus pupilas acarician los poros de mi pecho, como si fuera la chica más bonita, como si fuera la única dentro de ese momento (sé que no lo soy).

Te recuestas a mi lado, te invito a beber de mi boca y de pronto tu rostro se envuelve en mi piel.

¿Cómo luchar contra el deseo?

Yo solo te deseo a ti.

Nuestras ropas caen como rocío.

Escucho tu respiración agitada, siento tus manos inquietas, te fundes en mí.

Calmas mi dolor con besos inconscientes, mi mente se pierde entre tu aroma, tu sabor y la noche.

Quisiera hacer este encuentro único y novelesco, comprobar con tus huellas que los milagros existen.

¿Cuántos nombres pasaron por tu boca al apropiarte de mí?

El primer hombre en pisar mis selvas es dueño de miles de mapas, de otras regiones.

Sé que mis curvas no te sorprenden,

Que la fertilidad de mi cuerpo te es común y aun así no te sacia.

¿Cómo seguir un sueño si al seguirte muero por dentro?

Al fin te desprendes de mi cuerpo…

Tu pecho desliza el aire de la habitación lentamente, toda la felicidad que irradio es por ti, por tus poros perfectos, por las arrugas exactas de tu cuello, por tu celestial nombre.

Acuchíllame, mátame de amor.

Si decides vivir, entonces, viviré también.