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Juliana Agredo

CUATRO DE FEBRERO.

Me voy,

me voy a verte,

a veces,

a ser ventana,

a mirar por la ventana,

a ver el verde,

a ver,

a ser,

me voy,

sin tí y contigo,

más contigo que sin tí.

Me voy a ser melodía,

a observarme mientras observo la luna.

Me voy,

más allá del más acá,

a verte allí,

con el cabello trenzado,

en un tren,

en los rieles,

en la bocina,

en el carbón,

en el fuego quemando el carbón,

en el árbol de las ramas inmensas,

el árbol de sombras,

árbol de raíces,

árbol de madera,

árbol de historias,

árbol como tú,

trenzado, veráz, real.

Me voy,

para verte,

para admirarte,

me voy para pensarte y hacer té.

Me voy como quien se duerme con la voz del amanecer siendo pintura.

Me voy sin irme.

Me voy de viaje,

me voy a vestir de hormiga,

me voy a ser ave,

me voy a ser lombríz.

Me voy sin ser recuerdo.

Me voy para ser de mí, hacía mí, pero contigo.

Las letras, mi cielo, no han parado de escribirte.