jorge enrique mantilla

LA NIÑA JUANA

LA NIÑA JUANA

 

Toda vestida de negro, caminaba una niña muerta

Deambulaba entre los espantos, sin que nadie la siguiera

Espantaba a los ingenuos, como si estuviera despierta

Se acercaba hacia su casa, desocupada y desierta

 

El vestido lo arrastraba, dejando ver la calavera humana

Sin pies, se deslizaba caminando como una anciana

Los rayos y centellas, iluminaban su figura parroquiana

Las noches se tornaban frías, arropando en su regazo a la niña Juana

 

Emitía sonidos, que helaban a los vecinos en la madrugada

Recorría la estancia, esperando de alguien, ser escuchada

Y contarle la historia macabra, por la que quiere, no ser recordada

Se escuchaban los sollozos y gritos, caminaba muerta, desesperada

 

Toda vestida de negro, la niña Juana, en las noches deambulaba

Quería jugar y correr, con sus amiguitas a la lleva contaba

Pero nadie quería con ella, el miedo y el susto las atormentaba

La calle por la que se paseaba era sucia y polvorienta, a nadie le importaba

 

Con su cabellera larga, arrastraba parte de su mortaja

Quería contar lo que le hizo, aquella piltrafa humana

Que la sacó a arrastras y la internó en la montaña

Nadie escuchó sus llantos de auxilio, que la estancia se tragaba

 

La niña muerta, pedía que alguien, su cuerpo la encontrará

El macabro suceso no quedara impune y al “malacara” castigaran

Las noches de luna clara, bajaba del refugio de aquella cabaña

Sin que nadie se adentrase y encontraran su cuerpo de ermitaña

 

Toda vestida de negro, la niña Juana, se convirtió en leyenda

Ni sus gritos, ni sus espantos, lograron que alguien la comprenda

Desciende en las noches, con su cabellera larga, esperando que la defiendan

El olvido va carcomiendo, lo que queda de su mortaja negra

 

Nadie se sorprende, ver tantas niñas violadas, asesinas y muertas, desgraciadamente

Todas vestidas de negro, va la romería de niñas, espantando, esperando la siguiente

La ola de terror nos tiene sin cuidado, así las asesinen vilmente

El llanto y los quejidos, de calaveras y mortajas, nos hacen indiferentes

Será que no nos conmueve, sin justicia y sin leyes, que los castiguen profundamente?

 

“Joreman” Jorge Enrique Mantilla

Bucaramanga enero 22-2017