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Teodocio Potes

Arriba allende las nubes nadie te escucha ni atiende

“Mientras la cabeza de otros animales pende y mira hacia el suelo, él hizo al ser humano erguido para obligarlo a mirar al cielo y a alzar la cabeza hacia las estrellas”

Ovidio

 

Cuando te sientas abrumado de penas y desvaríos

no lances hacia el vacío un S.O.S. inútil

esperando que alguien más,

alma, santo o ser supremo,

te brinde por caridad un apoyo solidario.

 

Convéncete tu mi amigo que tus problemas terrenos

solo son el resultado del azar y el albedrío.

 

Si un pensamiento altivo nos lanza de vez en cuando

a ese foso mareador donde habitan las estrellas

en busca de una razón que resuelva nuestras dudas

lo hace solo porque allí, nuestra cultura animista

guarda como en refrigerador grandes penas y esperanzas

que no ha podido resolver ni el mejor psicoanalista.

 

Créeme en lo que digo de ese material viscoso

que nos permite pensar: no se puede despegar

de su origen y sostén,

de este cuerpo vanidoso con destino nada ajeno

a este barro calizo pegotudo y arcilloso.

 

No pobre iluso y soñador

arriba allende las nubes nadie te escucha ni atiende

por pulcro y adocenado que sea tu proceder.

 

No distraigas tus problemas elevando la mirada

hacia un vacío engañoso.

Fíjate en lo que pisas, es tu esencia verdadera

hecha de agua y arcilla, con una pizca muy rara

de algo que nos maravilla.

Entreteje aquí tus penas, sácalas del atolladero

sin pedir con llanto y súplica a fantasmas del arriba.

 

Toma ese vaho cetrino emanado del propio barro

y reanímate de valor que la batalla esta aquí

esperando construir tu único y propio destino.

 

Tu cuerpo-ser que me sostienes,

no pienses más por favor en ilusiones brumosas

si no quieres perder el juego insensato, duro y cruel

que te compruebe algún día

que eres de arcilla y que tu piel no es limite milagroso

de dos sustancias contrarias

ni que de allí saldrá en huida ser extraño y veleidoso.