walter rafael aguero gomez

Tú, el espejo de mi cambio...

La realidad se distorsiona,

las palabras se agotan

y el silencio se viste de equilibrio.

La vida 

se vuelve invierno,

necesito calentar la existencia.

Me desvisto del odio,

vuelvo a amar;

suelto el autocastigo

para retomar los buenos ratos,

la cotidianidad

vestida de mis valores.

Los sentimientos,

envuelven mis vivencias,

sin ser buenos ni malos;

solamente,

me muestran la verdad.

Los pensamientos

viven su eterna lucha

con la presencia divina;

mientras los miedos

juegan con la culpa

para recordarme la muerte.

El resentimiento

es el veneno que tomo

para matar a quien me daña.

El perdón

es el antídoto mágico

que cura mis heridas.

Tú,

eres la puerta de escape;

eres espejo 

que me muestra el cambio.

Decido,

morir a lo viejo,

dejo brotar lo nuevo.

Me amo,

te amo...