carloszuluagazuluaga

VEJEZ

VEJEZ

 

Sobre el calvario de mi helada tumba

están los sueños de mi infancia muerta,

la juventud me acompañó hace tiempo;

la ancianidad me cierra ya la puerta.

 

 

Cabellos blancos en mis sienes llevo;

mi cuerpo enfermo, de dolor se agota,

sólo un alivio para el alma alcanzo...

la paz perene que en la tumba brota.

 

 

Miran al cielo mis cansados ojos;

mis pies muy lentos por el polvo avanzan;

y el retacito que de vida tengo

con mis plegarias hasta el cielo alcanzan.

 

 

Se está apagando para mí la estrella;

el sol consciente de mi mal se ha ido;

la luz ausente me dejó en tinieblas,

ya en una tumba yo estaré dormido.