YO CLAUDIO

EL UNO AL OTRO.

Mi mano se fue despacio a tu mano,

para pedirte bailar conmigo,

muy despacio te fuiste levantando 

de tu asiento, con la mirada fija a 

mis ojos sin decir nada, aceptando 

el baile y aquella canción que susurraba a tu oído

era la canción en que juntos y abrasados

la aríamos nuestra, como un himno 

a nuestro amor, a nuestra alegría.

Nuestros labios, sedientos de amor,

llenos de deseos, se fueron acercando 

despacio, juntandocé, el uno al otro,

ensendiendó la llama, que no se apagaría jamás.

Los miedos se perdieron en la penumbra 

de la noche, tu aliento era como un  

volcán en erupción, que me quemaba, 

llenandomé de calor y nuestros besos fueron

despertando la locura y sin darnos cuenta

desnudamos nuestro cuerpos , para luego 

dormirnós y despertar abrasados, el uno con el otro.