YanaY

Enero

Apolo pintó la mañana de olores nuevos.

El eco del pasado hoy no me atormenta, mientras bebo delicadamente mi último llanto.

¿Quién va a salvarme?, me pregunto ansiosa, infantil...

¿Quién fermentará las uvas o disfrazará mi dolor de aspirinas y vendas?


Deje de ser la doncella atrapada en la torre,

ahora soy yo quien amenaza con destruir estatuas y torres...

como un dragón ...un monstruo solitario...


¿Cuántos dioses más se suicidarán por mi culpa?

¿Por ver a una de sus mascotas desobediente,

que peca sin temor a sus castigos,

que se ensordece de plegarias,

que envenena las ostias para alimentar a los pobres?


Fui todo lo que quise ser...

el desorden biológico,

la mancha de sangre,

la epidemia sin cura,

el pastel con ajenjo,

la oración olvidada.


Y aún confusa trazo mi camino con acuarelas y crayolas,

me alimento de ilusiones muertas,

de sueños que aún duermen,

resignada a ser carnada los próximos 363 días.


Por favor...

alguien rece por mi.