argantonio

La casa donde moro

¿Quien sabe donde está la frontera

porosa entre el placer y el pecado

entre el gozo y el saberse amado

entre lo que hoy es y ayer no era?

 

Cada vez que canto a la alegría

pretendo llegar a todos los corazones

creo que todo fueron una y mil razones

sentir, querer, amar es lo que valía.

 

Una iglesia medieval y un coro

de niños que parecían ángeles

alegraban mi soledad.

 

Así es gracias a ti la casa donde moro

así deberían ser las cárceles

antesalas de la libertad.