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O.L

El consejo del día

Caminaba por la calle cuando ese anciano alzo la voz, “Ey muchacho a dónde vas con tanta prisa” grito, no supe cómo reaccionar tan solo me quede quieto, quizás me confunde con alguien más pensé. pero no, el siguió avanzando y se detuvo solo hasta que estuvo frente a mí, miro  hacia el piso y murmuro un rato, yo no entendía nada hasta que me volteo a ver y por fin hablo más claro.  

“¿Haz caminado por ese lugar?

Yo sí y déjame decirte que es espectacular, algún día debes hacerlo

Es como mirar todos tus sueños proyectados en el cielo

Y entonces muchacho tú corres

 

Corres porque te llenas de ganas de alcanzarlos

Corres, más y más rápido hasta quedar exhausto

Pero a pesar del cansancio, continúas avanzando

Continúas corriendo con todas tus fuerzas

Y te caes y tropiezas pero no te detienes sigues corriendo

Cierras tus ojos, empuñas las manos y avanzas hasta tu  último aliento

 

Pero cuando ya no puedes más, cuando por fin te detienes a observar

Cuando te encorvas y tomas tus rodillas intentando respirar

Cuando te derrumbas en el suelo y por fin vuelves a mirar el cielo

Te das cuenta, te das cuenta que allí ya no están tus sueños

Los has dejado atrás y amigo ya no hay forma de regresar

Se ha acabado el tiempo, ya no podrás avanzar

Ni reconocer tu reflejo, ¿lo entiendes?”

 

Cuando termino de hablar solo le dije que si lo entendía y que lo tendría en cuenta, le agradecí para que se callara de una vez y me retire tan rápido como pude pero tratando de disimular un poco, En fin debo darme prisa tengo mucho por hacer pobre viejo loco debe sentir que dio el gran consejo del día, No me gustara terminar como él.