Santiago Miranda

La mediazona

 

Absorbidos en este absento vapor confuso
entre la maleza salvaje de sépias fotografías
y discursos insufribles que discurren perspectivas
vanas, es el dar la espalda a la palabra clara
en la estación del sortilegio nos alejamos, de las
concurridas playas, del verano hacia el invierno
hasta lo interior del vientre, hasta el lugar del donde
lo cuadrado se desvanece en la primal óptica silente
mostrando la figura pura, la muerte-cura de la palabra

el pensamiento es la fachada] /del no-pensamiento
de la locura altiva, es demasiado] / de aquello que nombra
el precio de la caída, los pasajeros] / todo su contrario
giran ensimismados, barandas repletas
de luces de esferas

Excluyéndose la molestia
que trae la angustia de quien ha abierto
una brecha en la fragilidad del hombre
toda la civilización reposa en una mesa
coja, el control de la suspicaz mente
que intuye de sus cadenas sonsonantes
la traba y la condena

atrapados dentro, recluido
en la imagen que al espejo
es forastera y un insulto
por no acatar un curso
fijo dentro de su cause

retenidos aquí dentro por el 
paso de los siglos en la línea
sucia de lo real y destructivo
de lo ideal y de la idea ficticia

nos conectamos cada vez
que podemos, cada día
a respirar los datos, restantes
los paquetes cargados de momentos


Pero. otra vez nos sumergimos
inmersos en la fractura abierta
resguardados de letreros y amarillas
líneas, no corras riesgos, no pienses
más de nuestra cuenta
1
2
3
4
vete
marchando

aquí la droga es escasa
pero no buscamos sino otra huída  
el ser expulsados de las pantallas
aquí deliramos /fuera no existimos/
dentro de nuestro protegido
metro en vectores triangulados

aquí la ruptura
no lleva
nuestro nombre

luego somos y
(¿y qué?)


y en nuestra forma nos reconfortamos 
luego de ser bruma, William
está razón es un moderno implante
(no puedo quitarme el dispositivo
on = activo)
es la ley sembrada, este molesto ritmo
del predecible verso y el pensamiento
recurrente. no puedo
arañarme, son estas negras, hormigas
que se suben a recorrer mi lecho
insomnes la pollila urdiendo  
con la cegadora luz de mi destino, tramado
por la red de arañas, nido y en mi espera
de la metamorfosis estás sábanas
ya conocen las secuencias posibles
una pastilla, una copa y esto
mañana ya habré olvidado
este letargo y olvido