Sirio

Amiga mía

Que tan romántico amaneció Dios hoy que un nuevo encuentro nos concedió.

 

Hola amiga, hace tiempo que no te veía bajo la sombra de este gran árbol donde solíamos escribir poemas.

 

Que casual y nostálgico encuentro,

 vine buscando inspiración y preciso a ti te encuentro,

 sola y escondida como una bella camelia que no quiere que yo la vea, pues sabe bien que mis ojos se enamoraron de ella.

 

¿Cómo has estado, qué nos ocurrió que cambiamos?

 Ya ni siquiera me miras cuando te hablo.

Si buscas inspiración no la encontraras en el cielo, búscala en mis ojos que atesoran los tuyos, tus ojos que no hacen más que mirar las nubes humedecerse en el azul del cielo como pétalos de algodón nadando en el firmamento.

 

¡Mírame...! tus ojos son las letras de un poema que me escondes,

 ¿es una confesión de amor cierto? Tus ojos me lo declaman y en el aire se desprende un romance que nos declara más que amigos.

 

No tengas miedo y si me amas dímelo que entre nosotros no hay secretos,

dímelo como quieras en prosas o en versos,

 dímelo con esos labios a quienes los míos suplican por sus besos.

 

Sácame de esta angustia que esta en su mayor apogeo y dime lo que exclama tu corazón, a ver si por fin entiendo lo que tu mente profana.

 

Díme que me amas y escribamos de nuevo,

enhebremos los hilos de nuestra amistad y tejamos con ellos nuestro futuro amor,

 uno que sea como la hoja de un poema al que nunca se le termine la letra,

 pues la bendición de nuestra cuna, fue a ver nacido poetas.