J.R.Infante

Anoche

Anoche mientras sobrevolabas

tu Atlántico

tenía mi mente puesta

en el siete de julio.

No me tembló el pulso,

no se me agrietó la voz,

en algún desconocido archivo temporal

fue alojada esa imagen sonora

que llevo pegada en la frente

con un post-it amarillo

infinitesimal.

Blancos azulejos, dieciséis por dieciséis,

amoldaron el testimonio hasta

que el insigne operario entró

con la pertinaz machota.

Yo estaba pensando en Eros,

tu mente cabalgaba junto a Philos,

hemos cambiado de siglo

y no consigo despegarme

esa franja horaria que

nos separa.

¡Ay de los quince años!

-tinta derramada otrora-

aún bulle,

aún galopa brioso el corcel blanco,

rescoldo a la espera de viento,

manantial que busca el río.

Yo también cruzo la mar

y permanezco en silencio.