Santiago Miranda

Esta barahĂșnda pasarela

Desfilamos suspicaces

                  de un nosotros disgregado

los cánticos sabemos de antemano

ellos mismos se repiten y desdoblan en el eco 

casi por la inercia de su arco

 

 

Donde estas avenidas que conocen

cada rastro, cada surco del zapato

esperando la marcha autorizada 

contra el desacato, no seamos 

 

niños de pecho, no seamos

inocentes en su juego; esto

no sirve para nada

(nada:

      más que para acallar 

LAS CULPAS

                    GRITANDO)

 

y unas cuantas fotos para el recuerdo

como diciendo -papá, mamá denme el permiso

para romper el menaje descuidado

 y ya el próximo lunes a clases

como que aquí nada ha pasado

 (lo cual no está muy lejos de lo pasado. 

la basura no la limpian pobres los obreros 

la señalética, trabajador ninguno la reconstruye)

 

es que somos los fantasmas

de aquellas primeras revueltas

románticas-anarquistas, las balas caían

y las masas galopaban el viento

ahora televisados nos acompañan

otras fantasmas arropados en sus casas

 

esto no está sirviendo ahora

pero seguimos en el juego de las dos

horas democráticas cada seis semanas

cuando nadie quiere tirar la segunda piedra

devolver su fuego, palacios de nuevo ardiendo

bajando abrigos, estrellas y explosivos

 

ESA es la GUERRILLA INTERNA

las lámparas frugales, proyectiles

proyectando la lucha consciente de clases

es el istmo de los sociales, pero

 

no queremos más guerra, que la tregua

no queremos más paz, que lo pactado

por eso cantamos lo cantado y hacemos

como que hacemos las cosas de la forma correcta

por eso caminamos hacia ti y damos

 

la vuelta. media, vuelta o completa

y algunos se van satisfechos

de orgullo como diciendo

-mira lo que hemos convocado 

                        asunto arreglado.

 

nada, para mi significa eso

Hermana de los ojos empañados

tus quejas perduran noctámbulas el fuego

cruzado, y la hora de dar la cara

las fuerzas disparejas te obligan a la retirada:

vienen al camino y despejan de nuevo, la ruta

los buses vuelven a pastar su camposanto

 

en la noche, lo editado es proyectado

a lo ancho y a lo largo del terrestre núcleo

y ya de mañana nos vamos al trabajo.  allí acaba todo

en aquel olor de lacrimógenas que nos recuerda, que. allí acaba todo

en un mañana postergado, hasta la próxima marcha (¿allí acaba todo?)