Luisa Arias Soto

Otoño sin tu amor


Como cuesta tanto olvidarte

 

si veo como día a día voy muriendo

 

sin tener tu aliento,

 

tu vida y el palpitar de tu corazón.

 



 

Como los árboles lloran en otoño

 

por haber perdido sus hojas,

 

sus frutos y su corteza envuelta

 

por el seco sombrío del viento.

 



Y como sus raíces esperan la vida,

 

cubierta de la gruesa capa de nata

 

que ha entumecido el suelo

 

con el frió invierno caído del cielo.

 

 

 

Como todo se torna en un inmenso vació

 

un precipicio sin fin,

 

una llama que se extingue

 

y el aire que se agota.

 

 

 

 

Como esas raíces que se estremecen

 

en las entrañas de la tierra,

 

ese rugido del viento,

 

y la espesura de la niebla,

 

perdida en la oscuridad,…

 

sedienta de la luz,

 

sedienta de tus labios.

 

sedienta de la primavera,

 

sedienta de tu alma.

 

 

De esas flores de sus colores,

 

de esos cantos de los pájaros.

 

Porque los oídos ensordecidos están de falsos clamores.

 

 

 

 

Pensar que nada me consuela solo estar junto a ti,

 

aunque sean pincelazos de segundos es un arte para mí.

 

 

Entorpecida por su aliento,

 

por sus manos, por su juego.

 

 

 

Y aunque el invierno me parta en mil pedazos,

 

es mejor que vivir en una falsa primavera,

 

de un flamante sol chispeante que queme

 

ese hilo que me une a la vida

 

y no se pueda unir después.