J.C.R

Ese juego llamado: amor

Esa noche que nos encontramos.

Ese banco donde nos besamos.

Ese sentimiento de pasión

de brillo y color.

Algo pasó cuando te di la mano,

que empezamos a jugar a ese juego del amor.

 

Me tocaba empezar a mí,

cogiéndote por la cintura

y besándote por el cuello.

Tú empezaste a sonreír

mirándome con esa mirada

que me deja siempre loco.

 

Luego con tus manos me cogiste

por mis mejillas,

y mirándome con tus azulados ojos

me empezaste a besar

justo en un destello del reflejo de la luna.

 

 

Nos dejamos llevar por la pasión del juego.

Podríamos decir que se dio un empate.

 

Pude reflexionar en ese momento

que en el amor nadie gana.

No había ni ganadores ni perdedores.

Solo estaba el empate

para seguir teniendo la adicción a seguir jugando,

al juego del amor.