Walter Kuhry

Presencia crepuscular

Languidece la tarde, y el silencio

susurra tu nombre, persistente.

Las sombras se alargan desafiantes

en este perenne y diario duelo

en que la luz se declara perdedora.

 

En tanta soledad te reconozco.

Está tu piel entibiando mis recuerdos.

Están tus labios pronunciando mis deseos.

Están tus manos en el viento que despeina. 

Está tu aliento en el aire que respiro.

 

No puedo tocarte, y la distancia

le ha robado a nuestras bocas

la fascinación del beso.

No puedo abrazarte, y la tarde

se inclina exangüe, atormentada,

sin siquiera imaginar lo que se siente

cuando al mirarte me veo en tu mirada.

 

Santa Rosa de Calamuchita, 21 de julio de 2003