J.C.R

MaduraciĆ³n

Yo nací una noche de magnolias,

donde en un olvidado Edén yo me instalé.

Aprendí a hablar, y a ignorar las demagogias y falsedades

de la opinión pública.

 

Alejado de la envidia, me dirigí a mi sino,

el cual se distorsionó como el reflejo al toque

del agua mansa.

 

Ya dejé de calcular las probabilidades

de la felicidad y el amor.

Ahora escribo las posibilidades de caer en el vacío de la oscuridad.

Actualmente me faltan hojas para escribir

todas estas posibilidades.

Dejaré hueco en mi epitafio.