RODRIGUEZ NUEZ

carta 3

 

Al alba el roció me despierta

y amanezco arrullado por tu voz que no se escucha,

que no la escucha más que mi interior,

se traslada a mis oídos sin romper en el aire,

silenciosa sin ser vista,

viaja en mi interior dentro de mis arterias principales,

solo yo la siento, solo yo la escucho amada,

los demás no saben que pasa,

me levanto, mis ojos aun adormitados

ven como la primavera se ha extendido por el valle

como una alfombra multicolores,

rojas y ardientes palabras se descuelgan desde el sol

para que yo las atrape, 

y te entregue así encendidas,

como este amor al rojo vivo,

vivo adherido a ti,

tu raíz en mí, es profunda,

se me enreda en el cuerpo,

serpenteando me aprisiona las manos, el alma y el corazón,

y así pasan mis horas, mis largas horas, 

atado a tu luz,

se apagan ya las maquinas, el obrero descansa,

la ciudad poco a poco se va echando encima su sabana negra,

y solo quedan con vida las estrellas y la luna,

luna que me trae blancos recuerdos, diáfanos como tu sonrisa,

esta es la noche, esta es mi noche,

y descansa mi cuerpo,

y te cierro en mis parpados,

y te atrapo en mis sueños.