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BENDICIÓN (YA ESTÁ PUBLICADO EN LA UHE)

 

 

 

Las cosas no tenían nombre y fueron todas llamadas,

allende la mar océano ignoraba que existías;

todo cuanto se movía, fue cobrando pinceladas:

¡me fui dando entonces cuenta, que igual que yo tú vivías!

 

No sabía qué era noche, mucho menos que había luna,

entonces fui descubriendo, que había tantas maravillas;

y ahora hago el inventario, dueño soy de una fortuna:

¡me bastó el abecedario, dejé de estar en rodillas!

 

Una vez recuerdo actué, como Alam en teatro,

años después me dí cuenta, que también era mujer;

el mismo nombre llamaba, dos cosas anfiteatro:

¡tanto la lana y la seda, ambas se pueden tejer!

 

Por mucho tiempo los hombres, no sabían de su entorno,

y mucho menos que niños, difícil era entender;

era apenas para ellos, todo cuanto había un adorno:

¡y poco poquito a poco, les fue llegando el saber!

 

Nombrar a todos quisiera, en un verso si pudiera,

pero para comprimiros, me basta este corazón;

tampoco quiero apostar, a una simple quimera:

¡porque vosotros sois más, que la más grande ilusión!

 

Yunque y Hombre de la Rosa, Alam y nelida moni,

dejo constancia que ahora, pronuncio con alborozo;

entonces siento un augurio, igual si fuera un adoni:

¡y en la espesura del bosque, escucho un grande retozo!

 

La creación se da cita, y puedo darme ya cuenta,

que concurrió la belleza, y me dejó la lección;

también me queda constancia, que la lucidez aumenta:

¡y todo cuanto percibo, creo es una bendición!

 

Puedo declarar seguro, que todo es una ganancia,

nada gratuito tenemos, Dios desde el Cielo lo envió;

jamás apruebo el orgullo, mucho menos la arrogancia:

¡decidme entonces vosotros: ¿quién fue quien nos redimió?!

 

 

JAIME IGNACIO JARAMILLO CORRALES

Condorandino