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B Quinchanegua

Laguna

Laguna:

Cuando el necio niño solía

hurgar en la vieja ventana

visiones hermosas tenía

de un lago en la sierra lejana;

los rayos del sol repelía,

surcaba la brisa liviana

y entonces sonriendo decía:

“está encantada la sabana”.

 

“De violentas quebradas fuente

que con maternal seno acuna;

cristal de la vida naciente,

con tal encanto no hay ninguna”.

Tan insomne como impaciente

avistaba la ancha laguna,

con terca ilusión inocente

hasta que emergía la luna;

 

que untaba entonces su luz clara

sobre la corriente ïnquieta,

como si en el fondo buscara

su hoyuelada y blanca silueta;

elipse eléctrica que ampara

en su cara oscura y secreta,

la pueril alma, ingenua y rara,

del pequeño niño poeta.

 

y por los sueños infantiles

al sol veía, presumido,

peinar sus bucles tan febriles

en el reflejo sumergido,

que el agua, con pompas sutiles

como huellas del cauce dormido

refractaba en cielos añiles.

¡Lago en espejo convertido!