Max Hernandez

Me quedo solo...

El reloj me muestra su opaca y metálica tristeza

Los segundos son eternos, y cual martillo infernal, 

Retumban en lo más profundo de mis oídos...

Dios mío! Que alguien detenga este cruel martirio.

Donde estás, moza de la guadaña, a donde te has ido?

No ves que ya hace mucho tiempo te espero

Y ansío partir a tu lado, contigo?

 

Pero héme aquí, en este cruel y frío nicho

Abandonado a mi suerte, a la crueldad del destino.

Hasta mis sueños, antes alegres y libres,

No quieren alzar vuelo, se han quedado dormidos. 

Y solamente en lo profundo del pecho,

Una pequeña llama me mantiene vivo.

 

En algún momento fui feliz, tenía familia y amigos

Pude compartir momentos de felicidad 

También tuvimos períodos sombríos.

Me sentía muy bien, me sentía un niño.

 

Pasó lo que tenia que pasar, el tiempo implacable 

Se fue llevando a todos, de uno a uno.

Primero mis padres, luego a mis amigos

Después perdí a mi esposa, y ahora hasta a mis hijos.

Ya no queda nadie de los que había conocido.

Y mis nietos, se fueron todos, y me dejaron

Con algunos desconocidos.

Y poco a poco me olvidaron, y terminé 

En este lugar oscuro y frío.

 

Ahora solo espero, en silencio, 

Espero el momento del final

Pero esos crueles sonidos no me dan paz

No me dejan descansar, me atan al vacío

De esta habitación, de donde hace mucho tiempo atrás,

Debí de haberme ido....

 

Ven moza de la guadaña, ven que te espero

No te olvides de mi, que mis huesos no soportan más

Este triste y cruel martirio....