Walter Kuhry

La muerte del poeta

Se retractó, al fin, de sus locuras

y abdicó del derecho de soñar.

Destituyó la inmensidad del mar

y nadie supo más de su ternura.

Resecó tan voraz, sus manantiales,

y sin mirarlos, confesó: ¡no están!

 

Firmó renunciando a los colores,

sostuvo, convincente, la oquedad,

 de cadenas vistó su libertad

y se distanció de sus amores,

de la belleza y la luz se divorció.

Fue dispuesto a cambiar su universo;

pero al verse tan vacío, tan disperso,

tan realmente irreal...se suicidó.

Rosario, 17 de marzo 2003