Rafael Parra Barrios

Un Divorcio sin Roy Ball

 

Después que nos separamos,

no cumpliste lo acordado.

Agarraste los corotos,

tanto que me costaron.

Ahora exhibes los cuadros

por mi coleccionados,

mis pintores preferidos,

suizos y venezolanos.

De Roy Baz, el americano,

rememoro y visualizo,

su pintura multicolor,

músicos en concierto

en su máximo esplendor.

Y mis múltiples chinchorros,

de Maracaibo y Tintorero,

de Cumaná y Tumeremo,

aeropuertos de mis sueños,

también desaparecieron.

No es nada material.

Son mis ecos y sentimientos,

épicas, odas y cuentos.

Espejos de mis adentros!

En sí, son las tradiciones,

epopeyas y bendiciones,

que caracterizan mi ser,

mi identidad; mi parecer!

Improntas de mis lides,

viajes y menesteres.

La memoria pluricultural,

entidad propia y peculiar,

que hay que resguardar

en un plano personal.

Prohibido pues enajenar,

transferir y secuestrar,

su contenido inmortal

e imborrable historial.

Más no termino de entender,

este lóbrego desatino,

pecaminoso proceder

al obviar lo que es tan mío,

como mi nombre y apellido.

Siempre la vida es un destino

y a veces un remolino,

que surge en el camino, 

y quedas sorprendido

cuando lo pactado

es arteramente corroído.