yesetaca

¿A quien le importa?

 

Unos labios transparentes, unos labios dementes que tuvieron hambre y mueren con la agonía de unas piernas que sólo corrían por amor, y se han quedado temblando, sudando en el frío, como quien no come sino el polvo ¿Adonde? Probablemente, en un tal vez extravío de la sombra.   ¿A quién le importa? Si esta mirada ha derrotado al tiempo y a los espacios donde todos ríen, se entretienen, sudan, mastican, se desenvainan por las noches o en los días despreciativos, inefables, maromeros, unánimes, como si se hubiese caído tan solo un alfiler o la hoja más seca del árbol. Y una vez más...   ¿A quién le importa? Aquella piel con ganas, en las heridas que coseré, en las grandezas de las que serán criaturas, y del... ¿Cómo? Si mirara Venus al atardecer. Y en las tantas veces que te besaré.   Y llegó la noche, y con ella mis secretos, me olvidó del mundo, excepto de ti, te espero, eres el anhelo de mis antojos, y cerrare mis ojos y sé… que estaras ahí.