Bolívar Delgado Arce

TEMA DEL VIAJERO

 Después,

me quedarán esas horas azules

de tardes aterciopeladas de tristeza,

el alma desgarrándose por dentro

las lágrimas denunciando mi misterio 

y una voz que inexorable sale,

suena y resuena diciéndome !adelante!

!vete!, no ves que ya no es hora?

eres caminante, eres polvo del sendero

vete, tu equipaje te espera...

Luego, semejante encuentro la quimera

a aquel adolescente que en la senda solitaria

por la lluvia bañada y fría,

pálido, lloroso, jadeante, ya muy tarde

y con el agua enjugándole el rostro,

de pie junto a su última prenda

con descuido integrando su equipaje,

señala a toda hora 

su camino adelante.

Su alma entristecida, su espíritu vencido

el llanto en las mejillas, la nostalgia

y los recuerdos acá también traídos, y

los bolsillos en no sé qué estado,

emprende la marcha fatal, desconocida

convencido que ya nadie le recuerda

ni le extraña;

se va perdiendo en la vía

se va desafiando al destino, y en el aire

escribiendo con palabras congeladas

su lema, su máxima,

su teoría del viajero:

Volveré si Dios lo manda,

si Él lo quiere, !Adelante!