Eugenio Sánchez

MI BELLA TIERRA

 

 


Oh edén  escondido en la  cañada

contigo vi la luz  un mes de enero,

arrullado por gotas de aguacero,

entre achupallas, chilcos y retamas

 

Tus cristalinas aguas  de tu torrente

dibujando van caprichosas figuras

desde allá donde nace de ignotas alturas

hasta donde muere la inmensa serpiente.

 

Bajo tu cielo azul el viento brama

tus valles tus laderas tu alta cima,

tu rutilante sol y tu templado clima

engalanado van tu panorama.

 

Un coro de zorzales al nacer el día

despiertan al humilde campesino,

saludando a la aurora con su trino

jubilosos cantan dulces melodías.

 

Eres el Edén de mis lágrimas tantas

cobijas en tus faldas añoranzas mías

y derramas cual perfume de  ambrosías

 aroma  de eucaliptos, molles y yerba santas

 

Amo tu remanso y tu silencio arcano

amo el rocío de tu alegre amanecer,

amo la soledad de tu mustio atardecer

cuando el sol va muriendo en horizonte lejano.

 

Al vibrar en el pecho esta añoranza

permite que este bardo se inspire

por eso que estas trovas  hoy escribe

su más tierna  oración, una alabanza.

 

Al final de esta rima que es mi ofrenda

quiero que los peñascos y potreros

repitan en sus ecos este  feroz grito

¡QUE VIVA MI PAMPÁN, MI BELLA TIERRA!