Genaro A. Cancino

Te propongo

Te propongo fundir nuestras mentes
en el infortunio de las estrellas;
aunque yo sé que ellas
han sido borradas ya de mi mente.
Vendrás a clamar mi cuerpo
en el sigilo de la noche
más, mi sexo, sin reproche
se levantará de su letargo
¡y beberá un trago amargo
del Monte de Venus que creías muerto!

 

Te propongo desmotar el teatro
y despojarnos de nuestra ropa,
mientras bebemos aire de la copa:
levantas el telón del teatro.
Abre las puertas del santuario
de lujuria, poseso me he vuelto
y al ver tu cuerpo desnudo, me vuelco
cual gusano en sal.
¡Ven, tócame y quítame este mal
que se ha vuelto mi calvario!

 

Haz vórtice de fuego con un beso
profano, impuro y libidinoso.
Baja tu mano lento, hacia mi gozo
y sella la pasión con un beso.
¿No entiendes que ya estoy preso
en el candor de entre tus piernas?
Cuya piel rosacea y tierna
excita en mí, el deseo
al tiempo que fantaseo
con tu mirada y me embeleso.