Hilario Esteban

plegaria

“Plegaria”

Señor yo también te busco de noche

tras la enramada oscura de las horas

cuando el canto del grillo es lúgubre

y el búho arcano vocifera

y los ojos ajenos estupor se embriagan.

 

Yo,

Yo Señor, te busco.

 

Señor !

es que en la estupidez vana

me curte la ponzoña de sus ojos

yo le ame

como Eva amo el prohibido manzano

como Adán precipitado

en el abismo virgen de su amada

perdiendo la escama sagrada

de su pupila y de su alma

le ame con la codicia embrutecida

que arde en la llama de mi hoguera

fui ingenuo, fui casi tonto;

he sido encadenado al amarla .

 

Su amor para mi fue

como una brasa en mi mano

como una espina en mi pie

como vicio de pecado,

entro de golpe;

fue cicuta,

fue almíbar, fue palabra,

fue verso

fue verbo.

 

Señor:

No se, si en aquella hora tardía

fue génesis y el mundo para nosotros amanecía;

florecieron salvajes los lirios

se amalgamaron las rosas

se detuvieron los ríos

no se si algo en nosotros apenas moría

Pero si se

que Es la hora del sueño

yo te busco bajo esta luz celeste

bajo el puñado de estrellas

yo soy el que alza la voz

con la marca de Caín el pecador en mi frente

en mi súbita cobardía

he huido Bajo la sombra de la noche

al ruedo de tu manto

como el asesino de Urías

soy ladrón, he matado,

he gritado donde esta el traidor

he mentido, he fornicado he traicionado

yo también soy Pilato

he lavado mis manos

he herido al crucificado .

 

Perdóname por haberla amado

 

Si he de renacer de Nuevo

si penitencia sacrílega

ha de enfrentarse mi alma

en el afán de olvidarla

si en el cristal de los ríos he de ahogar

la profana lasciva

dime donde se encuentra

el precio que mi culpa franquea.

¡Perdóname!

Tu que eres rabí y yo pecador me llamo

aquí estoy

¡Que así sea!

 

¡Señor! … yo,

yo aun la amo.