Leonor Cuevas Martín

Volar del nido

Nacemos sin ilusiones

ni forma de ser marcadas,

aspiraciones dormidas

y nuestros genes en calma.

 

Predestinados, quizás

por nuestro color de pelo,

nuestra tez y nuestro origen,

pero libres bajo el cielo.

 

En pocos años crecemos

y de nosotros depende

ser personas de provecho

o parásitos por siempre.

 

La educación de los padres

es la base del camino,

y estudio y aprendizaje

marcarán nuestro destino.

 

El final de nuestra historia

cada uno lo elegimos

sin poder culpar a nadie

de los fracasos vividos.

 

Por eso es muy importante

si se es padre, como hijo

conocer que es ley de vida

crecer y volar del nido.