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La guerra de Karl Fitzpatrick

Esta historia tiene lugar en Inglaterra. Cuando se le conocía por ofrecer una atmósfera fúnebre y opaca a quien la visitara; cuando --según los más veteranos habitantes-- los árboles y las enormes casas distantes unas de otras espiraban un denso aire difícil de respirar y pesado por su melancolía. En las calles de la privilegiada ciudad de Liverpool se apreciaban personas rutinarias y triviales, personas que a través del tiempo se adaptaron a los aires de su entorno y quizá por ello se les conocía por ser frías y taciturnas.

El invierno de 1928 se posó sobre el cielo de Liverpool y sus habitantes ofrecían una clara imagen de lo gélido que era el ambiente que circundaba a este letrado país. Uno podía caminar aledaño a la catedral de Liverpool o por los senderos del estadio de fútbol de Antfield y llegaba a la misma conclusión: Liverpool era una ciudad sobrecogedora. Para esta época del año el nivel de calidad de vida de sus habitantes estaba demasiado bajo y no tenía ánimos de mejorar, después de ser una ruta obligada de casi la mitad del comercio mundial, Liverpool acortaba sus alas y las recogía escondiéndose en la pena de un declive económico y cultural. En los suburbios se alojaron miles de familias con la esperanza de un progreso cercano, pero nada de esto sucedió, Karl Fitzpatrick y Sussane Dembrouhg dan fiel testimonio de ello. Una pareja que ha pasado por una infinidad de óbices tanto en su relación como en su vida social, familiar, económica y hasta física. Años después de haber superado el horror de la I guerra mundial e intentar olvidar lo sucedido, en el verano de 1922 Sussane fue diagnosticada de anemia crónica, meses después a Karl lo botaron de su empleo como asistente comercial en la aduana; más adelante, en 1924 un incendio se apoderaría de un almacén portuario en Londres para quienes Karl estaría trabajando, en 1926 ansiosos esperan la llegada de su hijo que por desgracia nace muerto, tres semanas después la madre de Karl muere debido a un cáncer de estomago. Tanta exasperación y zozobra separa a dicha pareja durante 4 largos meses. Y la implacable suerte que los acogió a ellos, se apodero de cientos de familias más. La vida en Liverpool no era la más soñada para entonces. 

En Diciembre de 1926 Sussane decide visitar a Karl para intentar avivar su relación, le da la buena noticia de que su salud ha mejorado y la anemia casi ha desaparecido, ahora está trabajando en un hospital cercano como auxiliar de enfermería y quiere ingresar a la universidad a terminar su carrera de medicina. Karl, quien no se sorprende con su visita, la invita a seguir y continúan hablando al respecto. Después de un tiempo deciden intentar superar la adversidad juntos ya que así lo creen apropiado. Y en mi opinión tienen toda la razón, ahora deben estar más juntos que nunca.

Este reencuentro marca un punto aparte en la historia de Sussane y Karl. Un punto aparte porque ahora la vida parecía sonreirles con más viveza, ahora ambos trabajando y con estabilidad económica ven en su relación algo diferente, algo que antes no percibían, ahora aprecian detalles mínimos como poder besar a su pareja, poder dormir juntos bajo un techo, volver a su casa camino del trabajo; en otras palabras, su relación se ha entrelazado firmemente. Y aun viviendo en los suburbios no quieren abandonar su modo de vida actual, allí ayudan a familias en verdadera necesidad y brindan servicios a quien lo necesite sin ánimo de lucro. Yo veía a esta pareja y quedaba muy sorprendido por lo enredada que puede ser la vida. Hace pocos años se les veía cavilosos y aburridos como cualquier otro inglés, pero después de la navidad de 1926 surgió una nueva pareja de entre lo funesto de su pasado. Dos personas con un carisma acogedor y una proyección estructurada hacían parte de un cambio lento pero consistente en la ciudad de Liverpool.

Hoy siendo 11 de Julio de 1949 puedo decir que admiro a Karl y a Sussane por su entereza y su éxito bien merecido.

En los suburbios se respiraba un aire levemente más tranquilo, es como sí fuera un mundo aparte, aparte del caos que se vive en el centro de Liverpool, aparte de su decadencia económica y aparte de la insoportable población que iba en aumento; y digo aparte de todo ello porque aunque la situación era la misma en los suburbios, esto pasaba a un segundo plano debido a las mejoras realizadas por Karl en cuanto seguridad y eficiencia ya que brindaba sus servicios como detective y oficial de estado a quien se lo solicitara, y por su parte, Sussane llevaba a cabo su labor como doctora y le fascinaba ayudar a los niños y adultos mayores. Ambos lograron aportar una gran enseñanza en su entorno, esto motivó a muchas personas a seguir su ejemplo y no sucumbir ante los problemas en aquella ciudad tan lúgubre. Con el tiempo se mudaron al centro de Liverpool por motivos de trabajo. En 1933 Sussane termino su especialización en cardiología y Karl ya tenia bajo su poder casos estatales de Inglaterra. La situación había mejorado considerablemente para ellos y preparan un viaje de un año a Francia, pero antes quieren ir a visitar a muchos de sus amigos que dejaron en los suburbios y echar un vistazo a la situación allí en donde conocieron el éxito en medio del caos. En el otoño de este año llegan a su antiguo vecindario, visitan y comparten tiempo con sus amigos y conocidos; después de asegurarse de que todo iba en orden allí y de dejar algunos bienes comestibles, se marchan rumbo al Aeropuerto Internacional Speke. Una vez en Francia se alojaron en Montpellier en una casa alejada de la civilización en la costa mediterránea, allí pasan cerca de 8 meses y luego se van a París. Son recibidos cómodamente y se hospedan en un hotel de lujo durante las siguientes 2 semanas, cuando al recorrer las bellas calles de París con sus novedosos e impactantes construcciones conocen a una familia quienes le brindan hospedaje a la extranjera pareja. Su casa queda en las afueras de la ciudad y allí se instalan durante un periodo de 2 meses. Mientras vivían con esta familia conformada por padre, madre y dos muchachas de 16 y 23 años respectivamente, construyen una amistad sólida; ellos son quienes se encargan de enseñarles el idioma, la cultura y las curiosidades francesas. Karl y Sussane están muy a gusto por supuesto, pero era evidente la incomodidad que sentían al estar en casa ajena, por lo que deciden alquilar una habitación suficientemente cómoda para ellos dos. La habitación esta a sólo cuatro cuadras de la casa de la familia Leblanc, así que podían continuar haciendo caminatas a parques, picnics en las montañas o fogatas en la orilla del mar mediterráneo. Al cabo de tres semanas, Sussane queda en cinta y la noticia conmociona alegremente tanto a Karl como a la familia Leblanc que ya parecen ser condescendientes con ellos dos. Infortunadamente su tiempo en Francia debe terminar, es momento de volver a Liverpool. El 27 de Octubre de 1934 regresan a su país natal y allí hacerse cargo de las necesidades del embarazo.

Todo marcha a la perfección y para el 11 de Julio de 1935 nace la pequeña Amie, el parto fue normal y tanto la madre como la hija están estables. En los suburbios de Liverpool hay festejo y júbilo, a la pequeña le dan la bienvenida todos los conocidos y amigos de la pareja deslumbrante de alegría, hasta reciben una llamada de parte de la familia Leblanc para hacerles llegar sus felicitaciones. Pasan los años, ya es el verano de 1938 y la pequeña Amie ya camina y hace mucho que pronuncia claramente el nombre de sus padres. 2 veces al mes estos tres personajes van a su antiguo vecindario a saludar y pasar un rato agradable.

Hasta este punto de la historia, debo admitir que no quisiera continuar narrando nada de lo ocurrido. Sin embargo me veo en la penosa obligación de hacerlo ya que sólo yo puedo describir lo siguiente.

A comienzos de la II Guerra Mundial, Liverpool fue víctima de más de 70 bombardeos dejando más de 2.500 muertos, desgraciadamente quienes más sufrieron fueros los habitantes de los suburbios y efectivamente, la pequeña Amie y su madre hacen parte de esta lista. Karl fue obligado a tomar las armas y entrar en combate. Sin saber de la suerte de su esposa e hija hace todo lo posible por abandonar las filas de la armada e ir buscarlas, pero todo intento fracasa. Para entonces él debía elegir entre ser prisionero o vivir libre con la tenue esperanza de poder ver a su esposa e hija de nuevo mientras porta un fusil para enfrentar al ejercito Alemán. Para el mes de octubre del año de 1940 la situación no mejora, Inglaterra es bombardeada una y otra vez por las aeronaves alemanas y no es hasta principios del año de 1943 cuando a Karl se le permite regresar a lo que queda de su casa en busca de su familia.

 

 

Durante cuatro años no tuve información sobre ellas, y sólo el día de hoy, 11 de Julio de 1949 después de recibir la noticia en compañía de la familia Leblanc --quienes se vieron obligados a huir a Inglaterra-- cuando la hermosa Amie estaría cumpliendo 14 años de edad, me he enterado de la penosa muerte de mi esposa Sussane y mi amada hija Amie.