Adolfo Flores Facundo

VELERO DESPACIO

Cada noche en el sendero sin nadie

tus ojos se hunden en mi corazón.

cada noche por los cristales de mis manos

te asomas desnuda, sin dolor.

Casi sin heridas, sin polvo de tristeza

cada noche en la desnudez apareces.

Lejana de la lluvia, lejana por asombro

me corresponde a un paso del deseo

alistar las caricias cuando llega la noche.

 

Cada noche amo tus labios en el beso

ese beso que dan solo las promesas.

cada noche vuelve el dominio de estar contigo

la superficie de todas las tormentas.

Casi sin heridas, te inquietas como el mar.

Te acuestas a mi lado y no dejas de mirarme

Te mueves un poco y humedeces la orilla.

Al amarte puedo palpar esa grieta.

En el ser de dominarla se humedece la tierra.

 

Casi sin heridas que se enredaron en tu pelo

así naces de mis ojos, esa silueta de amor.

Casi sin heridas dominas el desafío

de la ausencia, llegas de mujer, sin tu vestido.

Es irremediable ese borde que tienes,

que con solo rozarme espanta mi calma.