angelillo201

Cuerpo y voto, ánimo y alma, tratado de España 2.000

Cuerpo y voto, ánimo y alma, tratado de España 2.000
Pregonero.

Señores y señoras de la izquierda de los comerciantes,
que les han pagado los favores olvidándoos en las elecciones.
Antes de que se vayan de vacaciones a un chillout a reflexionar sobre los pactos.
Quiero presentarles el terrible lío en el que andamos los excluidos.
Es imparable nuestro hundimiento.
Hace ya dos días que amanezco sin mi perro,
muerto,
como si fuera de hambre,
de enfermo.
Y a mi me han anunciado,
que durante treinta días no tendré dinero.


Se retira el pregonero, aparece la mañana que anuncia la escena en una charca que parece solitaria, pero está poblada de gente excluida en esta España de post crisis-

Madrugada de tenderos,
Y de lujuria de las fuerzas vivas.
Madrugada heroica de la burguesía,
tras la fiesta para seguir al mando de la carabela hispánica.
Mientras flote ,
lanza sus cañonazos a la orilla,
gritando a los que matan y a los que hieren,
que son salvas por la patria.
En los juncos de una charca,
lápices verdes que esconden la muerte.
Un excluido como un apestado,
ser de los pantanos,
se esconde al escuchar pasar por el camino...
A unos hombres de la izquierda que bosteza y va a misa,
Pasan tranquilos por su lado,
y se paran al encontrarse bajo un puente,
con un grupo de hombres que no ocultan su miseria,
cocinando unas ranas y a un gato.
Los de izquierda les preguntan,
ante la ofrenda de si quieren gato.
¿ Por qué no nos habéis votado hermanos?
Desde los juncos,
se escucha una risotada.
Y ya nadie dice nada.

Miau.
Entra en escena una gata, llamada I.B. Ibáñez a la que todos persiguen para cocinar  mientas recita:
Mis manos, ¡mis pobres manos!
esto es lo único que veis,
esto es lo único que tengo,
¡nada mas os puedo dar!

Mis viejos pies, ¡pobres pies!
de raíz me los segaron,
y se llevaron con ellos,
mi preciada libertad.

Mi lengua, ¡habladora lengua!
de cuajo me la cortaron,
¡no sirve de nada hablar!
si callo pues, ¡perdonar!

Nadie quiere ya escuchar,
y los ya pocos que escuchan,
van reculando hacia atrás,
¡para qué pues sirve hablar!

Vacíos están los sueños,
Quijotes no quedan ya,
tan solo los falsos ecos,
de mentida libertad.

La utopía quedó en cueros,
ante perros sin bozal,
que ladran a los muñecos,
su continuo amenazar.

Y a pesar de los pesares,
se sigue yendo a votar,
¡a seguir....siendo borregos!,
y allá gloria...¡y aquí paz....!


Angelillo de Uixó y M.B.Ibáñez.