Estanislao Jano

Cuando escucho el sollozar de tu alma, amada mía

Cuando escucho el sollozar de tu alma, amada mía,

mi cielo empieza a temblar indómito en la agonía.

¡Hinco mis piernas al suelo!,  ¡suplico una epifanía!

¡mis arterias se conjugan entre el dolor y la ira!

 

¡Vivo, lloro,  muero,  rezo!, ¡la noche deviene en día!

sucumben a mis plegarias, los demonios de mil vidas.

Mi espada se vuelve voz, mis labios forman caricias,

en ese fugaz instante cuando tus ojos me miran.

 

Cuando escucho el sollozar de tu alma, amada mía