Yenny Morales

S/T

Cuando se  camina por  las  calles

podemos  distinguir  entre  el negro y  el  blanco

y  es casi  habitual  estar  bajo una  luz anaranjada

que  se  convierte  en piel  tostada y  sudorosa.

En medio de la  distancia,  como  una  caja  de  sorpresa,

salta una luz  violeta que  me  dice: amiga!

Y en  ese destello, la  blancura  de la  alegría

y  en  la  humildad , sin color,

el   abrazo que va  recorriendo   todos los pueblos.