ricardocabrera

Orgasmo

 

Entrelazados tu cuerpo y el mío

en plegaria y comunión con Eros,

exhalando un prolongado suspiro

sellado después con un beso.

 

Con el continúo vaivén

de nuestros cuerpos

que se desbocan

en el campo  del deseo

 

Torpes  las caricias  se pierden

en la soledad de nuestras espaldas,

y los dedos como garras

que hieren la trémula carne

que palpita y se relaja.

 

Confundidos entre el gemido

y el grito, nos prodigamos

hasta el último aliento.

 

 

En ardiente abrazo me encadenas

mientras que en espasmos

fluye un río, que se pierde

en el encuentro de tus piernas.