Julián Riveira Dosártes

Mejiquito

¡Ay, el problema de Méjico

es que es muy grande y de El

Salvador que es muy pequeño,

se vende y todo lo OLVIDA!

...

 

¡Ay, Méjiquito ya no hablás castellano!

Ahora solo hablás «espanglés»

y nosotros no somos más americanos,

pero mientras el inglés sintetiza la palabra,

¡el castellano de los latinos la desata!

 

Y como tenés muchas telenovelas, radios

rancheras y chiles jalapeños; contento

a todo el mundo las exportás, pero a la

 

rica Latinoamérica suave

le cantás, le gruñís y la enamorás

con tus cantos y modas

hasta llenar el cántaro de una boda.

 

Los mejicanos no me quieren,

¡pero las mejicanas sí!

 

¡Ay, Mejiquito sos la tequila

que me emborracha

y la muerte que exhortás

en tus mariachis, baladas y  coplas!

 

¡Oh, tus mujeres me vertís

como frijoles sofritos en una cacerola!

 

Negras, cheles, pechitas, gordas…

 

¡Oh, si fuesen charamuscas, me las comería todas

pero no lo son y, además, mucha azúcar engorda!

 

Así que ahora vierto mi vista a otras flores del Jardín...

Más abajo, al lado o arriba de mi América…

 

¡Ay, el Amor es mi patria y su pasión mi honra!

¡Su aroma es el reflejo de mi complacencia!

 

¡Ay, tantas nenas!

¡Tantas nenas ilústres en las quintas!

¡Tantas nenas! ¡Tanta complacencia!

¡Tantas nenas y ninfas en las esquinas!