//www.poemas-del-alma.com/

Eduardo Escalante Gomez

Y desde aquel entonces

Llegaste sin siquiera yo saberlo ni sospecharlo.

Te hiciste presente en mi primitiva armadura

e iniciaste ardua batalla,

siempre presente,

por hacerme beber las uvas del día a día.

Cada uno de tus gestos

derrotaron mi inicial incertidumbre.

Pero aún está ausente

lo que esperabas ser y no fue.

Se escapó la imagen del cuadro

y el acto generoso se fugó de mi mano.

Aquí en mi interior permanece lo inconcluso asilado.

Me ha salvado el no saber

que cada paso tuyo

iba a ser camino para mí.

Aún no logro claudicar al potro encabritado de mi carácter

y lograr mostrarte una melodía diferente.

Pero gotas de una aprisionada

se han ido abrazando como palabras de luz

logrando acallar voces interiores que transitan desoladas

cuando menos se las espera.

Las palabras y actos oscusos de la inevitable

fragilidad de mi ser,

tantas veces atrapado en su propia cárcel,

que por años trato de descubrir,

no han impedido el amanecer luminoso

y el tejido que has hecho de hilos de ausencia,

Quisiera sentir que callar

no ha sido tu música del vacío

y que el techo de silencios

no ha domiciliado la indiferencia.

Contigo he aprendido que callar puede ser la mejor música

que se escribe con hebras de existencia.

Son tantas cosas que hemos amado juntos

que dif´cilmente podemos amarlas por separado.

Hemos estado sumergidos en tantos abismos

que uno sin el otro nos hubiéramos ahogado.

Tengo la sensación que hemos entendido, sin decirnos nada,

que incluso cuando ha habido una fisura,

lo que importado es el encuentro.

Hemos sido habla y silencio,

canto triste y canto alegre.

De ambos ha emergido la humilde raíz

que ha atado la clave no manifiesta

que ha derrotado la sombra de la distancia.

Siento que hemos subido la escalera de los años y

escalar cada peldaño ha sido en un segundo de dos sin respiro.

Siento que el rayo que provoca la ola

que hace florecer la roca,

y diluye las sombras imperantes,

ha logrado que nos mantengamos abrazados

y que cada cosa sea de dos.

En lo más profundo

parece ser cierto que si algo no tiene sentido para uno

tampoco lo tiene para el otro.