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Nerón de la Calabaza con alas.

 

 

 

 

 

 

En  la bella ciudad de Vall d´Uixó quemada, sobre sus ruinas finales adornada de cruces de Mayo se desarrolla ésta escena una mañana lluviosa de Mayo. Suenan las campanas de   la Asunción mientras dos trágicos personajes escriben su final separados de cuerpo, y unidos en la misma alma. El escenario, un cuarto con las cortinas desgarradas agitadas por el viento que se mete por las grietas  y el agua resbalando como una cortina por el techo.

 

 

 

 

  1. De egoísmos y bestias. En especial a \"esos\" que irónicamente predican pobreza.

 

Contra agrestes y áridos farallones 
pelea el hombre frente a su destino 
acosando fatídicas visiones, 
ignorando en su esfuerzo lo divino
busca encontrar la refrescante brisa
los gozos que le endúlcen el camino.

Es su eterno afán engordar el hato
encuentra en ello erótico placer, 
con fiereza luchará cual jabato,
En su agónica ansia de enriquecer
haría temblar al propio rey Midas 
su avaricia le haría enloquecer.

Desasosiego le acosa y persigue
busca su sed, la tan ansiada fuente,
por nada se detiene, siempre sigue
impávido lucha con su fe ardiente,
lanzándose a la mar embravecida,
esclavo eterno, será de su suerte.

Suerte que a veces le llena la mano,
y alza gritos, de jubilo y honores,
rindiendo tributo en altar profano,
no importa si ganó o robó las flores
su pasión no por eso se desvela,
poco le importa si cayó un hermano.

Poder busca, gloria, riqueza y fama,
sin pudor donde puede, hinca la espuela
sin escuchar llantos de voz que clama.
¡Que cada palo se aguante su vela!
es la única consigna en su estandarte.
¡Aquí el que no corre, seguro vuela!

 

 

 

 

 

 

 

 

II.

 

 El Porqué ser Nerón.

A M.B. Ibáñez.

 

OH voluntad

que me has creado divino,

solo cuando ejerzo mi poder

y me igualo cuando amo,

 a hombres que amaron  de verdad a los hombres

  Caligula,  y Nerón,

 y a dioses que amaron de verdad  a los mortales

   Dionisios

 

Los esclavos me adoran y me temen.

 

Cuando ando me preceden las trompetas.

 Y los cascabeles de las esclavas,

  Ante mí,

 los hombres de vigorosos  cuerpos,

 se doblegan sumisos.

Yo soy la libertad y la desesperación.

Una fuente de poder que debe derramarse entre la humanidad.

Gritar  conmigo de alegría y placer.

Vengo a quitaros lo que más teméis,

la libertad.

Cantar y beber junto a mi sin temor,

 como hermanos amados,

juntos en el asesinato,

contemplando como arden las   casas.

derramemos muestras copas

sobre nuestras madre con el vientre abierto.

 Y entre las bestias agonizantes que degolladas aún mugen desesperadas.

 

III.  Las calabazas con alas.

Nuestra alma está cargada de frutos, tanto que a veces da asco de tanta abundancia.

En ocasiones  me pregunto,  si no sería mejor que ser emperador, ser mendigo, o un pobre agricultor.

Sufrir una revolución y ser feliz viendo crecer las plantas en el jardín o mejor aún ser planta.

Ojala yo tuviera alas como las calabazas y necesitara habilidosas  manos que cuidaran de la tierra que ocupara, y estas manos me rascaran las malas hierbas.

Yo a cambio de sus cuidados les daría mis frutos que nacen del secreto de mis flores.

 

Angelillo de Uixó y M.B. Ibáñez.