Andrea Fernandez Castro

Atardecer a la vera del río

El sol se desliza suavemente por el horizonte

y sus tenues rayos se posan sobre el río

como las manos de una madre acariciando a su crío.

 

Los árboles se mecen

y sus hojas aplauden felices el canto de las aves

como espectadoras de sus dulces trinos.

 

La brisa calurosa de verano

se mete en las aguas a jugar con las olas

para  refrescarse del ardiente día.

 

Se respira una dulce calma,

ya es la hora y natura lo sabe,

es ella quien invita a un plácido descanso.

 

                                                        A.L.F.C.