benchy43

MI VECINA LA FLORINDA Y SU GATA LA FLORA.

 

Dejando a un lado las nostalgias y el romanticismo, veamos qué ocurre en el vecindario.

 

La gata de mi vecina

¡Dios, cómo se parece a ella!

Despierta su alma felina

ni bien se asoma una estrella.

 

Y, cada una por su lado,

salen a romper la noche

con el mayor desenfado

y sin el menor reproche.

 

Cuando la gente despierta

y se marcha a su trabajo

regresa, ya casi muerta,

la gata por un atajo.

 

Su dueña, en cambio, ha llegado

dando tumbos por la calle,

con alguien que se ha adosado

prendidito por su talle.

 

Duermen hasta el mediodía

y despiertan enojadas,

va reinando la anarquía:

terminan a las patadas.

 

Cuando se acaba el revuelo

comienzan a acicalarse

la felina con su pelo,

la señora va a ducharse.

 

Además de las manías,

tienen rostros parecidos,

ausentes las simetrías,

nariz chata, ojos hundidos.

 

No hay nadie que no lo note

dice el común de la gente,

a no ser por el bigote…

(el de la doña, obviamente)

 

Cuando la tarde se ahuyenta

y al verlas tomar su ruta

por lo bajo alguien comenta

\"a cual más loca y más p…\"

 

ACLARACIÓN:

Yo no soy ningún chismoso

lo que narro me lo dijo,

como un hecho indecoroso,

un vecino, un tal Armijo.

 

¿No será éste pariente

de alguien del mismo apellido,

que con su escrito reciente (*)

calentó hasta el aburrido?

 

(*) Lee todo en: Poema A TU CUERPO Y SUS DELICIAS…, de La Bruja Irreverente, en Poemas del Alma http://www.poemas-del-alma.com/blog/mostrar-poema-387929#ixzz46bMyN82l

 

 

Derechos reservados por Ruben Maldonado.

 

 

(Imagen de la web)