Santiago Miranda

Lanzarme en un beso

Se ensancha tanto el espíritu
que el mundo se hace pequeño
a cada bocanada, decrece
y emergen desde las profundas zonas
la ciudad de futuros recuerdos
respiro lento tu aliento
labios degustan mordiendo
placer nos reclama premios
me apego al borde para, mirarte desde lejos
conozco el sabor del alcohol en paladar ajeno
conozco las reglas de un juego arbitrario
donde a veces pierdo pero nunca gano más que eso

 

Se ensancha el diafragma cuando. dos amantes se
comparten como uno cuerpos que no les pertenecen
el arriendo o la toma se transforma en su único mundo habitable
lo recorren de codo a codo, con dedos salvajes, de calva cumbre a monte
indómito del punto más bajo del valle a la cordillera norte. donde
los suicidas se lanzan para olvidar sus pensamientos
para borrarse a ellos mismos
y el beso que los unío hace un momento


Atrás dos amantes quedan
extraviados
cada uno en espíritu ajeno
para volver a su lugar
un golpe o una caída basta
como si todo fuera un sueño
cada uno en espíritu ajeno
y el vértigo aumenta. cuando las horas se detienen
nos aferramos a las barras del lecho
suponemos que abajo hay un devorante océano
de zapatos de otras temporadas
o civilizaciones caídas en desgracia
y el viento que corre
es azufre y fuego
(tan conocido es para el amor
el misterio de la incomprensión)

 

Sigo remontando los sucesos
bordeando la altura desde aquí contemplo
la soledad del ciudadano perpetuo
promedio la ciudad y los durmientes perros
miro a mis compañeros, puntos negros tan pequños
que contemplan la multiplicada escena
(para uno, el otro es distinto yo ajeno)
a través de un borde infinito
colindan nuestros abismales
límites, cruzaron

Algunos caen de la cama
algunos caen del recuerdo
desde el mirador soy besado
son las hojas secas de febrero
me apego al borde para..
alejarme de este sueño
me apego al borde para..