Marner

La Ășltima carta

 

Es díficil escribir, cuando sabes que es la última vez...

 

Y de seguro tú justo ahora estás preguntándote ¿por qué?

todos esos ¿por qué? que has dejado olvidados en un fragmento de tiempo.

 

Pero yo estoy aquí, sentada con lágrimas en los ojos mientras imagino la forma de tu sonrisa,

la silueta de tu cuerpo al decir adiós en aquel aeropuerto.

Y nos dijimos adiós prometiendo que siempre estaríamos juntas.

Y todas esas promesas hoy se han venido abajo.

 

Sé que fui culpable, que mis malditos errores acabaron con la mejor historia de mi vida.

Y ahora que estás con ella, justo ahora que te perdí definitivamente, reconozco que me haces falta,

que ansío sostener tus manos entre las mías y mientras ríes robarte un beso.

 

Necesito oír el eco de tu voz en mis oídos,

tus reclamos por tener la cama siempre desordenada,

necesito las noches y los días con tus interminables pláticas

y  antes de dormir tus lecturas de increíbles hazañas.

 

Pero es tarde...

 

Y vengo a darme cuenta meses después,

aunque jamás dejé de pensarte, de poner en balanza tus acciones.

Jamás dejé de saborear tu saliva y de oler tu perfume en las avenidas.

 

Pero tú me has dejado las cosas bastante claras, aún recuerdo esa llamada telefónica,

tu fuerte carácter, tus decididas palabras y  tu insistente demarcación al dejarme claro

que ahora en verdad eres feliz, y que tienes la relación  que siempre soñaste.

 

Quizá como tú dices, no soy lo suficiente estable, ni tengo un buen nivel económico,

ni todas las virtudes que ahora hallaste, pero aunque no lo creas siempre te amé,

a mi estúpida manera  cuidé de ti y traté de hacerte entender que eres lo que muchos buscan.

 

Sin embargo mi falta de madurez o quizá mi tonto miedo al dejarme vencer por el amor

hizo que cometiera enormes errores, perdona mi infidelidad y mis faltas a tu persona,

sé que nunca tuve la moral correcta para ti.

 

Pero ten presente que sí imaginé una vida a tu lado, con todo aquello que tú querías

y que yo quería pero que jamás dije. Te amé de una manera egoísta y me arrepiento;

me arrepiento porque ahora me doy cuenta que me haces falta porque te necesito y te necesito

porque en verdad te quiero...

 

Pero no soy la persona correcta para ti,

tú mereces a alguien que te ame sin egos, sin cadenas y con palabras.

Mereces a esa persona que sea capaz de arriesgar todo por ti, sin temor a perder.

 

Ahora me libero de ti,  y te dejo libre...

 

Ama, viaja, ríe, llora, grita, corre, canta...

y dibuja en el dulce lienzo de tu vida la mejor historia,

la que tu alma romántica y soñadora imaginó.

 

Pero antes, quiero pedirte un favor:

Nunca menciones mi nombre y mucho menos nuestra historia,

déjala guardada en algún cajón de tus recuerdos.

Nunca le cuentes de mis estupideces para hacerte reír, ni de mis tonterías

que te hicieron llorar.

 

Y por favor evita las comparaciones. 

Borra está última carta,

quémala después de leerla

y olvida que alguna vez existí y que amé tu alma

más que la mía. 

Pero  ten presente que hay amores,  que a pesar de los errores

y de los años, están predestinados a borrarse de las mentes, de las almas,

del tiempo, pero jamás del corazón.