Cristian Jovani

SOL

Sol que te me vienes encima

casi roja y anaranjada,

vives no escuchando quejas;

tus oídos son sordos para los que poblamos la tierra,

 y tu mirada no hace desaires.

¡Ah, sol crepitante, no sudas agua!

no hay quien te apacigüe

o te monte un sombrero que tu rostro tape.

Pero augusto sol, algo esconde tu existencia

¿Serás para los impíos, ese lago de fuego que arde?