Santiago Miranda

Los autores noctumbros

Cuanto quisiera derramar mi sangre en el texto

(de lo existente dejar constancia)

pero las palabras impermeables a lo humano

me niegan y rechazan

me destierran a los altares de la hecatombe

me niegan y rechazan

bajo el pie de la montaña

no hay un ángel salvador

no soy Abraham en la colina

ni Mayakovski en la ribera

y la sangre que fluye no pinta las hojas

un nombre y apellido queda

a los pies de las letras

¿de un hombre?

perdura, la duda

al pie de la página

un nombre desconocido

retazo de una metáfora 

y nadie se pregunta y nadie se cuestiona

es como estas pequeñas

entrometidas ideas

mueven nuestros dedos y la lengua

en la carne y los tensados nervios 

y terminamos ambos

sin decirnos nada en la mirada

recorriendo los surcos del cuello

y las palmas de las manos

y pensamos el silencio debe ser superado

pero no lo decimos

y las pasiones caen en un poema moribundo

y no lo tocan y no lo ensucian

enfermo crónico del lenguaje

estamos (aquí o allá o en algún lado)

y ya no hay cura

cazando a la belleza:

caímos ultimados

y ya no hay cura

y nunca hubo

solo hambre

buscando fracturas

solo tiempo

enfriando lo servido

en la cama, en la mesa

estoy muriendo

y no me salvo

estoy callando

las palabras

me están abandonando

el ejército armado capitula

lo ejecutado

estas rebeldes pequeñas 

(¿ideas?)

me han arrebatado 

y ya no hay cura

muriendo estamos

 

 (a Ignacio Ortega)