Manuel Di Avantis

¡Sí, tú!

Aunque no se me de

muy bien comenzar.

Sin darte cuenta,

dos versos van ya.

Y si me permites

te deleitaré con más.

Seguramente algo de pequeño

quisiste ser.

Al igual que los calcetines

en un cajón bien guardados están.

Estos te los pones, ocasionalmente,

pero de tus sueños...

¿Qué será?

¿Luchas por ellos?

¿Día tras día?

O puede contigo la desgana,

la pesadez, el malestar

que nos inculcan en las noticias.

¡Muévete, idiota!

¿A qué estás esperando?

Tus cuatro medidas ya están tomadas

para un ataúd no muy alto. 

Sal, ama, corre, salta, vuela.

Y nunca olvides que detrás de esa esquina

fui yo el primero que te espera.