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pabloaraya7

travesía en tí

 

 

Navego ríos y mares de cabello

enredado entre los más huracanados nudos y remolinos

que me hacen naufragar.

 

Encallo en una playa de tersa y suave piel de algodón de azúcar.

 

Sediento bebo de las cuencas de tus ojos

la más dulce mirada que pude encontrar.

 

Rumbo al sur; mochila al hombro,

camino nariz, boca y cuello

y aprovecho para lamer el camino que me lleva cuesta abajo.

 

La dulce sal que suda mi frente,

por atravesar montañas de senos,

cae gota a gota en el pezón que elegí como almohada.

 

Decidido y descansado, sigo mi camino.

 

Juego con bolas de estambre en tu fértil vientre de aguaceros que,

junto con la proeza de parir sentimientos de amor,

forma el más hermoso valle que haya visto el ojo humano.

 

Llego a tu miel.

Dulce como ayer,

como hoy.

Dulce como aquel trozo de pan,

el que me diste a comer cuando moría inevitablemente.

 

Sigo mi rumbo y antes de desplomarme,

la veo,

la razón de mi travesía.

 La más exhuberante y bella planta que he visto.

El fundamento de mi viaje: la planta de tu pie.