Santiago Miranda

Maremoto

El agua entonará

Su canto traslúcido

Testigos privilegiados 

Ajuste antes pactado

Se oyen los claros clarines

A lo lejos agitados

Del viento el silbido

Bajo los umbrales astillados

Sobre los objetos perdidos

Perecederos de un juego

A fuego cocido

En el fondo del acuario

 

Por la fractura de las rocas

En los hornos primordiales

La casa de la molécula

Naciente a los funerales

La llave ha dado el último paso;

Definitivo

(Ha girado)

Todo escurre nuevamente

Deformando a su ritmo

La métrica y el paso:

Prístinas ondulaciones

La sustancia del espacio

 

Tú manejas la calma y la ira

Tú que vienes de la tierra desconocida

Te llevas y nos dejas

La ruina; tus ondinas

Verdes algas ahora cuelgan

Como cabello de medusa

Has quebrado nuestros vidrios

Donde antes había vida

Donde antes había cosas

Y mi lecho que reposa

Sobre tus olas al horizonte

Eternamente se despiden 

En un canto general has saqueado

 

 

Vienes al caer el cielo

Sigilosamente golpeando

Te levantas y lo oyes acercando

Y lo miras de reojo, desde la planta más baja

Y no lo crees, son los hipocampos, los equinos,

De la muerte los negros heraldos

Y tapas tu rostro con las manos

Y escuchas la nefasta marcha que has negado:

Acomete con la fuerza que has soñado..

 

El mar abre tus puertas

El resto habrá acabado