kavanarudén

Ley de vida

Sin darme cuenta se fueron.

Se escurrieron por mis dedos como la arena blanca de una playa solitaria.

Mirando las fotos me doy cuenta de la ausencia.

Sonrisa fresca, cuerpo atlético, mirada limpia perdida en el horizonte.

Ahora peino canas en los pocos cabellos que me quedan.

La barba otrora oscura cual ébano se presenta blanca como el dorso de un armiño.

Cualquier kilo de más, la agilidad un tanto limitada.

Leves arrugas circundan mi mirada que sigue siendo límpida.

Arriesgado, aventurero, inconformista, tres perlas a conservar.

He ganado la sabiduría de la vida, la paciencia y la capacidad de escuchar.

Los errores del pasado afinaron la capacidad de comprender y entender a quien yerra.

Aprendí a conocerme. La seguridad que produce saber quien soy no tiene precio.

Soñaba y me alejaba de la realidad. Sigo soñando, pero con los pies en la tierra.

Mi experiencia de la misericordia me permite ser misericordioso.

El tiempo me enseñó y enseña, no sin sufrimiento, a palpar mi lado oscuro, mis miserias, sobre todo a la hora de señalar al otro.

Valoro y vivo el hoy pues cimienta el mañana.

Amar: mirar juntos al horizonte compartiendo el presente, sin dejarse influenciar por el pasado, dejando fluir el futuro.

Muchas cosas ya no están, ley de vida, mas muchas he adquirido, otras están por llegar. Gracias a Dios por lo vivido y por lo que vendrá.